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30 octubre, 2018

La llegada del coche de hidrógeno y su repercusión

El mundo marcha irremediablemente hacia la consolidación de las energías amigables con el medio ambiente. De ahí el auge de las tecnologías alternativas a la combustión térmica, dentro de la industria automotriz. Fruto de estas tecnologías es el coche de hidrógeno, un modelo que llega para rivalizar con los cada vez más populares vehículos 100% eléctricos.

En la práctica, el reto que tienen por delante quienes buscan utilizar el elemento más abundante y más ligero del universo es enorme. Su implementación a gran escala, dentro de la automoción comercial, todavía debe responder a preguntas elementales. Son interrogantes que, de no encontrar las soluciones adecuadas, dejarán a los proyectos más ambiciosos en medio del camino.

 

Una ciencia en apariencia simple

El funcionamiento de estos vehículos es, en teoría, bastante simple. A partir de la mezcla de oxígeno e hidrógeno, se genera una reacción electroquímica que produce electricidad. La energía resultante es enviada a las baterías del motor, provocando la propulsión.

Durante todo este proceso, las únicas emisiones que tienen lugar son de vapor de agua y nitrógeno; elementos que son expulsados de forma también sencilla. Es una tecnología que, mientras la máquina está en marcha, emite cero gases contaminantes a la atmósfera.

Realmente, la aparente simplicidad del funcionamiento del coche de hidrógeno se ve entorpecida por una mayor complejidad mecánica. Para poder aprovechar de manera eficiente y segura esta fuente de energía, la suma de componentes adicionales es elevada. Lo que a su vez se traduce en mayores costes, tanto de producción como de mantenimiento.

 

¿Una energía amigable con el medio ambiente?

Los caminos para la construcción de estos vehículos, así como de su combustible,no son tan “verdes”. De hecho, el índice de eficiencia y contaminación esapenas superior respecto al de los motores por combustión a gasolina o diesel. Y bastante más bajo que los modelos 100% eléctricos.

 

¿Dónde repostar?

Este es otro de los escollos que aún debe superar el coche de hidrógeno en su intento por masificarse. Aunque en algunos países las estaciones de este peculiar combustible son abundantes, no ocurre lo mismo en otros como España.

El problema obedece fundamentalmente a que la construcción e instalación de las fuentes de recarga requiere inversiones millonarias. Se estima que de al menos 3.000.000 €, lo que lo vuelve poco atractivo para al sector privado, aun contando con subvenciones del estado.

Autonomía: la mayor ventaja del coche de hidrógeno

El mayor éxito de esta tecnología hasta la fecha está en proporcionar un medio de transporte terrestre, libre de emisiones, con la autonomía de un vehículo “tradicional”. Modelos como el Hyundai Nexo ofrecen energía para recorrer hasta 800 kilómetros; bastante más que los coches 100% eléctricos. Además, solo se necesitan cinco minutos para recargar por completo el tanque de combustible.

 

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